Esta vez pusimos rumbo a Liubliana, la capital de Eslovenia. Es una ciudad pequeña y tranquila, perfecta para recorrer a pie en un día. Se dice que su nombre proviene de la palabra eslovena “Luba”, que significa “amada”, y lo cierto es que su ambiente relajado y su mezcla de historia y naturaleza la hacen muy especial.
Durante nuestro viaje por Croacia y Eslovenia en coche decidimos hacer una parada en el lago Bled y las gargantas de Vintgar Gorje, y Eslovenia nos sorprendió tanto que más tarde aprovechamos la “viñeta” mensual del coche para escaparnos un fin de semana a su capital.
A pesar de su tamaño, Liubliana tiene una historia fascinante. Fue parte del Imperio de los Habsburgo durante siglos, sobrevivió a terremotos, guerras y ocupaciones, y desde 1991 es el corazón de la joven república eslovena.
Índice
¿Cómo llegar a Liubliana?
Coche
En nuestro caso llegamos a Liubliana en coche desde Viena. El trayecto son unos 377 kilómetros y se tarda entre tres horas y media y cuatro, siempre por autopista.
El camino es cómodo, con paisajes alpinos preciosos que hacen que el viaje se pase volando.
En Eslovenia no existen los peajes tradicionales como en España. En su lugar, es obligatorio tener una “e-vinjeta”, una viñeta electrónica vinculada a la matrícula del coche que permite circular por autopistas y vías rápidas. Ya no se usa la pegatina física de antes, sino que todo se gestiona digitalmente.
La e-vinjeta puede comprarse en la web oficial evinjeta.dars.si o en cualquier gasolinera cercana a la frontera. Existen tres tipos según la duración: la semanal cuesta 16 €, la mensual 32 € y la anual 117,50 €.
Si viajáis desde Austria, probablemente cruzaréis por el túnel de Karawanks, que conecta ambos países bajo los Alpes y tiene un peaje adicional de unos 8,80 €. No está incluido en la e-vinjeta, así que hay que pagarlo aparte en el mismo punto del túnel.
En general, conducir por Eslovenia es una experiencia muy cómoda: las carreteras están en perfecto estado, el tráfico es tranquilo y los paisajes son espectaculares.
¿Dónde aparcar en Liubliana?
Si llegáis a Liubliana en coche, conviene saber que gran parte del centro histórico es peatonal y el acceso con vehículos está restringido. Por eso, la mejor opción es alojarse en un hotel que ofrezca parking propio o dejar el coche en las afueras y recorrer la ciudad a pie.
En nuestro caso, dejamos el coche en el 🛏️ Hotel Meksiko, que contaba con aparcamiento gratuito para clientes. Está a unos 15 minutos andando del casco antiguo, así que resultó muy práctico para movernos sin preocuparnos por multas o zonas de acceso limitado.
Si vuestro alojamiento no dispone de aparcamiento, existen varios parkings públicos bien ubicados y con tarifas razonables. El más cercano al centro es el Parking Kongresni trg, justo bajo la plaza del mismo nombre, y también hay opciones en Trdinova ulica o cerca de la estación de tren. Los precios rondan los 1,50 € por hora o unos 15 € por día completo.
En resumen, Liubliana es una ciudad muy cómoda para moverse a pie, por lo que una vez aparcado el coche, lo mejor es olvidarse de él durante la visita y disfrutar paseando de sus calles tranquilas, terrazas y puentes llenos de vida.
Avión
Desde España, actualmente no existen vuelos regulares directos al aeropuerto de Liubliana, aunque en algunos periodos del año Iberia han operado conexiones desde Madrid o Barcelona. En cualquier caso, es fácil encontrar opciones con una sola escala —normalmente en Italia, Alemania o Suiza— con una duración total de entre 4 y 6 horas.
A donde sí disponéis de vuelos directos desde varias ciudades españolas, algunos con compañías low cost como Ryanair o Wizz Air, es a Trieste o Venecia (Italia). Trieste se encuentra a unos 95 kilómetros de Liubliana, por lo que puede ser un buen punto de partida si alquiláis un coche o tomáis un autobús directo hasta el centro. Desde Venecia hay unos 230 kilómetros, y también existen buses diarios de empresas como FlixBus que conectan ambas ciudades en unas tres horas y media.
Un poco más lejos, pero igualmente factible, tenéis la opción de volar a Zagreb, la capital de Croacia, desde donde podéis conducir los 138 kilómetros que la separan de Liubliana o coger un autobús internacional.

Sea como sea, tenéis multitud de opciones de llegar y si alguno sabe otra diferente puede dejarlo escrito en los comentarios para compartirlo con todos 🙂
Autobús
El autobús es una de las formas más cómodas y económicas de llegar a Liubliana. La capital eslovena cuenta con excelentes conexiones nacionales e internacionales y es una parada habitual en muchas rutas por Europa Central.
Todos los autobuses llegan y salen de la Estación Central de Liubliana (Avtobusna postaja Ljubljana), situada justo frente a la estación principal de tren y a menos de un kilómetro del centro histórico. Desde allí podéis llegar caminando al casco antiguo en unos 10 minutos.
La estación ofrece conexiones internacionales directas con ciudades como Trieste (unas 2 h), Venecia (3 h 30 min), Zagreb (2 h 30 min) o Viena (unas 5 h). También hay autobuses diarios a las principales localidades del país como Bled, Maribor o Novo Mesto.
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La estación central de autobuses dispone de taquillas, cafetería, servicio de consigna para maletas y una pequeña zona comercial. Si solo vais a pasar unas horas en la ciudad, podéis dejar allí el equipaje y recorrer el centro a pie sin complicaciones. También hay una parada de taxis y tranvías justo enfrente.
Tren
Liubliana cuenta con muy buenas conexiones ferroviarias tanto nacionales como internacionales. Es una de las formas más cómodas de recorrer Eslovenia, ya que las distancias son cortas y los billetes resultan bastante económicos.
La estación principal de tren (Železniška postaja Ljubljana) se encuentra en pleno centro, justo enfrente de la estación de autobuses, y a menos de 10 minutos caminando del casco histórico. Desde aquí salen trenes directos a las ciudades eslovenas más importantes como Maribor, Bled, Kranj, Celje o Novo Mesto.
Además, al ser una estación interrail, Liubliana dispone de conexiones internacionales diarias con capitales europeas como Viena (5 h), Zagreb (2 h 30 min) o Budapest (7 h 30 min). También existen rutas hacia el norte de Italia con trenes directos o con una escala, llegando a Trieste (2 h 15 min), Venecia (4 h 30 min) o incluso Milán (unas 6 h).
Los billetes pueden comprarse directamente en la web oficial de los Ferrocarriles Eslovenos
(potniski.sz.si), en las máquinas de la estación o en las ventanillas.
Si pensáis viajar por varios países, también es posible usar el Interrail o Eurail Pass, ya que Liubliana forma parte de ambas redes europeas.
¿Dónde dormir en Liubliana?
En Liubliana tenéis muchísimas opciones de alojamiento, desde pequeños apartamentos turísticos hasta hoteles con encanto en el centro histórico. La ciudad está muy orientada al turismo, así que es fácil encontrar algo que se ajuste a vuestros gustos y presupuesto.
Nuestro alojamiento en Liubliana: Hotel Meksiko
Nosotros nos alojamos en el Hotel Meksiko durante nuestra estancia en la capital eslovena.
Lo que más nos convenció fue que contaba con parking privado gratuito (plazas limitadas), algo muy práctico porque llegamos en coche desde Viena y queríamos olvidarnos de conducir durante nuestra visita. Además, el hotel se encuentra a unos 15 minutos andando del centro histórico, en una zona tranquila y bien comunicada.
Las habitaciones eran amplias y funcionales, perfectas para una estancia corta, y el desayuno se servía en el bar que tienen justo debajo del alojamiento. En general, una opción sencilla pero cómoda para quienes viajan en coche y buscan un punto de partida práctico para explorar la ciudad.

Seguro de Viajes
Aunque Eslovenia forma parte de la Unión Europea y los ciudadanos europeos pueden utilizar la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) para recibir asistencia médica básica, es importante saber que esta tarjeta no cubre todos los gastos ni posibles imprevistos del viaje.
Por ejemplo, la TSE no incluye servicios como la repatriación médica, la asistencia en caso de pérdida de equipaje, retrasos de vuelos o la atención médica privada, que en muchos casos puede resultar muy costosa.
Por eso, contratar un seguro de viaje sigue siendo muy recomendable incluso para destinos dentro de la UE.
Nosotros siempre viajamos con Heymondo, una compañía que ofrece seguros flexibles y con atención en español las 24 h.
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¿Qué ver en Liubliana?
Metelkova
Metelkova es el barrio más alternativo de Liubliana y, para nosotros, uno de esos lugares imprescindibles que hay que visitar. Es un espacio difícil de describir con palabras: lleno de color, arte urbano y una energía creativa que se respira en cada esquina.

Durante el Imperio Austrohúngaro, esta zona albergaba un antiguo cuartel militar que, tras quedar abandonado, fue ocupado en los años noventa por un grupo de artistas locales. De manera voluntaria, comenzaron a pintar las fachadas, instalar esculturas y organizar actividades culturales, dando vida a lo que hoy se conoce como Metelkova Mesto: una auténtica ciudad artística dentro de la ciudad.

Actualmente, Metelkova combina su faceta cultural con una intensa vida nocturna. Aquí se concentran clubes de música alternativa, bares y espacios independientes donde se celebran conciertos, festivales, exposiciones y proyecciones al aire libre. No todos los locales abren a diario, pero los fines de semana el ambiente es especialmente animado.

La primera vez que fuimos fue al atardecer, y las fachadas, cubiertas de grafitis, brillaban con tonos naranjas y rosados mientras los turistas se mezclaban con los locales. Volvimos al día siguiente por la mañana, y la escena era completamente diferente: calles vacías, silencio, y algunos vecinos recuperándose de la noche anterior. Nos pareció fascinante ver esas dos caras tan distintas del mismo lugar.

Aunque en algunos carteles puede leerse “Metelkova no es un zoo”, en ningún momento sentimos inseguridad. Es un espacio que pide respeto: sus residentes valoran la libertad creativa y prefieren que los visitantes observen con discreción. Si vais con calma, descubriréis obras escondidas en cada rincón, desde mosaicos y esculturas recicladas hasta murales con mensajes sociales.

Castillo de Liubliana
El Castillo de Liubliana es una de las visitas más bonitas de la ciudad. Se levanta en lo alto de la colina Grajska Planota y puede verse desde casi cualquier punto del centro.
La fortaleza actual fue construida en el siglo XV por el emperador Federico III de los Habsburgo para defender la ciudad de los ataques otomanos, aunque a lo largo de los siglos también ha sido residencia real, cuartel militar e incluso hospital.

Nosotros decidimos subir en el funicular, que parte desde la plaza Krekov, junto al mercado central. El trayecto dura apenas un par de minutos y cuesta unos 6 € ida y vuelta. Para bajar, preferimos hacerlo andando y disfrutar de las vistas del casco antiguo entre los árboles.
La entrada completa al castillo cuesta 19 € e incluye el acceso al recinto, la Torre de Observación y el funicular. Si preferís subir a pie, podéis comprar solo la entrada general por 15 €. Dentro se puede visitar la Capilla de San Jorge (1489), la exposición permanente sobre la historia de Eslovenia y varias galerías de arte con muestras temporales.

Nosotros íbamos un poco justos de tiempo, así que nos quedamos con las vistas desde las murallas, que ya merecen mucho la pena. Desde allí se ve todo el centro de Liubliana y, si el día está despejado, incluso los Alpes al fondo. Subir al atardecer es especialmente bonito, con la ciudad iluminándose poco a poco.
Durante los meses de verano, el castillo acoge conciertos al aire libre, eventos gastronómicos y un cine de verano en su patio interior, con un ambiente realmente especial. Si coincidís en fechas, merece mucho la pena.
Catedral de San Nicolás
La Catedral de San Nicolás es uno de los grandes iconos de Liubliana. Su cúpula verde y sus dos torres gemelas destacan entre los tejados del centro y se pueden ver desde muchos puntos de la ciudad. Es fácil reconocerla durante el paseo, especialmente si llegáis desde el mercado central o cruzáis el Puente Triple.
El edificio actual data de la primera mitad del siglo XVIII y se levantó sobre los restos de una antigua basílica romana. De estilo barroco, su interior está lleno de frescos y detalles ornamentales, con un altar mayor rodeado de esculturas de ángeles del artista Francesco Robba, uno de los más destacados del arte esloveno.
Uno de los elementos más llamativos son sus puertas de bronce, añadidas en 1996 con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II. La puerta principal, obra del escultor Tone Demšar, representa la historia del cristianismo en Eslovenia, mientras que la lateral muestra retratos de obispos y figuras religiosas del país.
La entrada a la catedral es gratuita, aunque conviene entrar en silencio, ya que sigue siendo un lugar de culto activo. Si os gusta la arquitectura o la fotografía, merece la pena visitarla tanto por dentro como por fuera, especialmente al atardecer, cuando la luz se refleja sobre las torres doradas.

Plaza Preseren
La Plaza Prešeren es el corazón de Liubliana y uno de esos lugares por los que pasarás más de una vez durante tu visita. Siempre está llena de vida: músicos callejeros, locales que se dan cita para tomar algo y turistas que se detienen a hacer fotos al ambiente o al río Ljubljanica, que queda justo al lado.
La plaza lleva el nombre del poeta nacional France Prešeren, autor del himno de Eslovenia y el primer escritor que utilizó el idioma esloveno en su obra. En el centro se levanta un monumento en su honor, en el que aparece representado junto a la Musa de la Poesía, que sostiene una ramita de laurel sobre su cabeza. Si os fijáis bien, su mirada está dirigida hacia una pequeña estatua de Julija Primic, su amor imposible, colocada en la ventana de un edificio cercano.
Hasta mediados del siglo XIX, aquí se encontraban las antiguas murallas defensivas de la ciudad. Desde que fueron derribadas, la plaza se ha convertido en uno de los puntos de encuentro más emblemáticos y animados de Liubliana. Además, desde ella se accede a varias de las calles más bonitas del centro y al famoso Puente Triple.
Puente Triple
Justo frente a la Plaza Prešeren se encuentra el Puente Triple o Tromostovje, uno de los grandes símbolos de Liubliana. Su estructura actual combina el puente central original —que en el siglo XIX permitía el paso de carruajes— con dos pasarelas peatonales laterales que se añadieron en los años 30 por el arquitecto Jože Plečnik, una de las figuras más importantes de la historia moderna de Eslovenia.
El resultado es un conjunto elegante con barandillas de piedra y farolas ornamentales, que conecta el casco antiguo con la parte moderna de la ciudad. Cruzarlo es prácticamente inevitable, ya que une dos de las zonas más animadas de Liubliana y ofrece algunas de las mejores vistas del río Ljubljanica.
Nosotros pasamos por aquí a distintas horas del día y siempre había ambiente: de día con terrazas llenas y turistas paseando, y al anochecer con luces reflejadas en el agua y músicos tocando en la plaza. Es uno de esos rincones donde apetece quedarse un rato simplemente observando la vida local.
Iglesia de la Anunciación
Justo en la Plaza Prešeren, frente al Puente Triple, se encuentra la Iglesia de la Anunciación, uno de los edificios más reconocibles de Liubliana. Su fachada de color rosa intenso destaca entre el resto de construcciones y se ha convertido casi en la imagen más fotografiada del centro.

La iglesia fue construida en el siglo XVII en estilo barroco, junto a un monasterio franciscano del siglo XIII que todavía se conserva. Se dice que los franciscanos quisieron pintarla originalmente de rojo, el color de su orden, pero con el paso del tiempo la pintura se fue aclarando hasta adoptar el característico tono rosado que tiene hoy.

En el interior se conserva un altar mayor del siglo XVIII obra del escultor Francesco Robba, el mismo artista que decoró la catedral de San Nicolás, además de varios frescos y detalles que merecen la pena si os gusta el arte sacro. La entrada es gratuita y suele estar abierta durante el día, salvo durante las misas.
Cuando la visitamos era pleno verano y, justo en medio de la plaza, habían instalado una especie de “lluvia artificial” con aspersores para refrescar el ambiente. Los niños jugaban entre el agua y los turistas aprovechaban para sentarse a la sombra frente a la iglesia.
Puente de los Dragones
El Puente de los Dragones es uno de los lugares más emblemáticos de Liubliana y uno de los símbolos indiscutibles de la ciudad.
Cruza el río Ljubljanica muy cerca del mercado central y su nombre proviene de las cuatro enormes estatuas de dragones que protegen cada esquina del puente. Su color verde desgastado combina a la perfección con el tono de la cúpula de la catedral que se asoma al fondo.

El puente fue inaugurado en 1901 para sustituir a una antigua pasarela de madera y se considera una auténtica joya del modernismo esloveno, influenciado por la Secesión de Viena. Además, fue uno de los primeros puentes de hormigón armado de Europa, algo que en su época supuso toda una innovación arquitectónica.
Hoy en día es uno de los lugares más fotografiados de la ciudad. A nosotros nos encantó acercarnos tanto de día como de noche: por la mañana los dragones brillan con la luz del sol y por la tarde, iluminados, crean un ambiente muy especial junto al río. Si os gusta la fotografía o la arquitectura, este rincón es imprescindible.

Mercado Central
El Mercado Central de Liubliana es uno de los lugares más auténticos de la ciudad. Se encuentra en la Plaza Vodnik, junto al río Ljubljanica, y es el corazón del comercio local desde hace más de un siglo.
El edificio principal alberga puestos de carne, embutidos y pescado, mientras que en la plaza exterior se instalan decenas de tenderetes con frutas, verduras, flores y productos artesanales. También hay un mercado al aire libre donde se venden ropa, recuerdos y alimentos orgánicos.
El mercado abre todos los días excepto los domingos, aunque el sábado por la mañana es cuando se vive el mejor ambiente. Locales y turistas llenan la plaza para hacer sus compras, desayunar o simplemente disfrutar del bullicio y los aromas de los puestos.
Si os gusta probar productos típicos, podéis comprar miel eslovena, quesos artesanales o embutidos locales. Es un plan perfecto para mezclarse con los habitantes de la ciudad y conocer el lado más colorido.

Los puestos del mercado se montan a diario, a excepción del domingo. El día más concurrido es el sábado, especialmente por la mañana, aunque si no os agobia el gentío resulta curioso de visitar.
Plaza del Congreso
La Plaza del Congreso es uno de los espacios más amplios y elegantes de Liubliana. Se construyó en 1821, pero pasó a la historia el 29 de octubre de 1918, cuando aquí se proclamó la independencia del Estado de los eslovenos, croatas y serbios ante una multitud reunida en la plaza.
Hoy está rodeada por algunos de los edificios más importantes de la ciudad, como la Universidad de Liubliana, la Filarmónica Eslovena y el Parque Estrella, diseñado por el arquitecto Jože Plečnik en 1930. Es una zona con mucho ambiente, donde la gente se sienta a leer, pasea o simplemente descansa al sol.
Cuando pasamos por allí, estaban celebrando un concurso de mates de baloncesto y la plaza estaba llena de gente animando. Nos pareció uno de esos lugares donde realmente se siente la energía local y el espíritu joven de la ciudad.

Ayuntamiento
El Ayuntamiento se encuentra en la zona vieja de la ciudad y su fachada es de las cosas más características de Liubliana. Cuando estuvimos nosotros, la fachada estaba en obras y no pudimos ver nada.

El edificio fue construido en el siglo XV, aunque a principios del siglo XVIII fue modernizado al estilo barroco. Se organizan tours para visitarlo por dentro, pero nosotros no tuvimos tiempo.
Nebotičnik
🌇 Nebotičnik
El Nebotičnik es uno de los edificios más emblemáticos de Liubliana y, sin duda, el mejor lugar para disfrutar de una panorámica completa de la ciudad. Desde lo alto se puede ver el castillo, los Alpes al fondo y los tejados del casco antiguo extendiéndose en todas direcciones.
Con sus 70 metros de altura y 13 plantas, fue inaugurado en 1933 y en su momento llegó a ser el noveno edificio más alto de Europa. Hoy puede no parecer tan impresionante, pero sigue teniendo ese encanto de la arquitectura de entreguerras, con detalles art déco que lo hacen único.
El edificio sigue funcionando como oficinas, aunque en la última planta hay una cafetería y restaurante con vistas 360º. La entrada es gratuita, aunque lo normal es pedir algo para poder sentarse en la terraza y disfrutar de las vistas. Es uno de los mejores planes para ver el atardecer sobre Liubliana.
Nosotros nos acercamos un domingo y, por desgracia, estaba cerrado. Así que os recomendamos revisar los horarios antes de ir, ya que pueden variar según la época del año. Aun así, merece la pena acercarse.
Actividades en Liubliana
Si tenéis más de un día en Liubliana o queréis descubrir los alrededores, hay muchísimas excursiones organizadas a lagos, cuevas y ciudades con encanto.
Todas las excursiones incluyen cancelación gratuita y pueden reservarse directamente online desde el enlace de cada una. Si podéis, hacedlo con antelación para asegurar plaza, sobre todo en verano.
Aquí os dejamos algunas de las más recomendadas:
¿Dónde comer en Liubliana?
Al llegar la primera noche buscamos un restaurante en el centro, pero casi todo estaba lleno y los precios eran altos. En nuestra desesperación entramos en un restaurante chino, que no estuvo mal para salir del paso.
Al día siguiente vimos que muchos blogs recomendaban la Pizzería Foculus, así que decidimos acercarnos. Tuvimos suerte y encontramos mesa en la terraza (el lugar está bastante concurrido). Las pizzas siguen siendo hechas al horno de leña, con ingredientes orgánicos, y ofrecen más de 60 tipos distintos, incluyendo opciones vegetarianas y veganas.
La pizzería está ubicada en Gregorčičeva 3, muy cerca del río y del centro histórico. Abren todos los días desde las 11:00 hasta medianoche, con pedidos aceptados hasta las 23:30.
Mapa qué ver en Liubliana
Aquí tienes un mapa básico de Liubliana con los principales puntos que mencionamos en este post. Perfecto para que te ubiques desde el primer vistazo.
Preguntas Frecuentes Liubliana
Con uno o dos días es suficiente para conocer los lugares más importantes: el casco antiguo, el Castillo, el Puente Triple, el barrio de Metelkova y el Parque Tivoli. Si quieres hacer excursiones a Bled o Postojna, añade un día más.
De mayo a septiembre el clima es agradable y hay mucho ambiente junto al río. En diciembre también merece la pena por los mercados y luces de Navidad.
Sí, es muy peatonal. Casi todo está a menos de 15 minutos caminando. También puedes moverte en bici o hacer un free tour.
El aeropuerto está a unos 25 km y se puede llegar al centro en autobús directo, transfer compartido o taxi. También puedes reservar el bus desde este enlace →
Lo más práctico es el centro histórico o alrededores del río. Si viajas en coche, busca parking privado (por ejemplo, en el Hotel Meksiko).
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