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¿Qué ver en Eslovenia? El Lago de Bled en un día

En nuestra ruta en coche desde Austria hasta Croacia hicimos nuestra primera parada en el pueblo alpino de Bled, en Eslovenia, conocido por el inmenso lago de Bled.

El lago de Bled es una de las atracciones turísticas más famosas del país. Este lago, además de que tiene el color del agua de un azul espectacular, es famoso por que tiene en medio una isla con una iglesia medieval. Además, cuenta con un espectacular castillo en lo alto de una colina con unas vistas mágicas.

Bled

¿Cómo llegar a Bled?

Coche

En nuestro caso llegamos en coche desde Viena. El viaje son unas 4 horas. Los primeros 300 kilómetros son por autopista, pero los últimos 100 los hicimos por una carretera de doble sentido llena de curvas, aunque los pueblecitos que íbamos pasando eran de película total.

La opción más frecuente es conducir desde Ljubljana, que se encuentra a tan solo 56 kilómetros del lago de Bled, aunque el tráfico suele ser muy concurrido en temporada alta por lo que os recomendamos madrugar.

Alquiler de Coche
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En Eslovenia no existen los peajes como en España, sino que todos los vehículos deben contar con una pegatina, llamada “vinjeta” en esloveno. Esta pegatina podéis conseguirla en cualquier gasolinera o quiosco, o incluso en la misma frontera si venís desde otro país. El precio de la pegatina semanal es de 15€, 30€ para la mensual y 110€ la anual.

Autobús

En el caso de que no dispongáis de coche, desde la estación principal de autobuses de Ljubljana salen autobuses cada hora hasta Bled. La duración del trayecto es de 70 minutos y la parada en Bled está a un paseo de unos diez minutos hasta el lago de Bled.

Avión

Desde España, no existe conexión directa con el aeropuerto de Ljubljana, aunque desde Madrid hemos localizado algunos con escala en Italia cuya duración no supera las 6 horas.

A donde si disponéis de vuelos directos, algunos con compañías low cost como Ryanair, es a Trieste. Esta ciudad se encuentra a 150 kilómetros del lago de Bled, por lo que pueden ser un buen punto de partida si alquiláis un coche.

Un poco más lejos, pero que quizás también puede ser factible, tenéis la opción de volar a Zagreb, la capital de Croacia, desde donde podéis que conducir 200 kilómetros hasta Bled. Desde Barcelona tenéis vuelos directos con Vueling hasta la capital croata.

Buscar vuelo
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Sea como sea, tenéis multitud de opciones de llegar y si alguno sabe otra diferente puede dejarlo escrito en los comentarios para compartirlo con todos 🙂

Tren

El tren es la opción menos recomendable, ya que a pesar de que en en Bled hay dos estaciones de tren, ninguna se encuentra en el centro de la ciudad. La estación donde paran la mayoría de los trenes que vienen desde Ljubljana (Lesce-Bled) se encuentra a 4 kilómetros de distancia, lo que implica tener que coger un autobús para poder llegar a la ciudad.

Excursión Organizada

Si no queréis complicaros la vida, podéis contratar una excursión organizada para visitar Bled en un día desde Liubliana. Es la opción más cómoda ya que incluye los desplazamientos en autobús climatizado y un tour por la ciudad con un guía en español.

¿Dónde dormir en Bled?

Nosotros nos alojamos en los Bled Aparments, por 90€ la noche. Fue el alojamiento más caro del viaje pero mereció la pena por varias cosas.

En primer lugar, por su ubicación. Desde el apartamento hasta el lago de Bled había unos 10 minutos caminando, así que no teníamos que andar dependiendo del coche o el transporte público.

Además, disponía de parking gratis. Este es el aspecto que más nos convenció para cogerlo, ya que nos habían dicho que en los alrededores del lago de Bled era imposible aparcar. En realidad, el coche estaba en la calle, pero tenían unos metros delimitados para que los clientes de los apartamentos aparcasen.

Nuestro apartamento, que era el más básico, era muy amplio, tenía la cocina completamente equipada y un baño bastante grande también.

Aun así, en Bled tenéis multitud de opciones de alojamiento y todo está bastante orientado al turismo, así que es fácil que encontréis algo acorde a vuestros gustos 🙂

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¿Dónde aparcar en Bled?

El aparcamiento en la ciudad es de pago entre las 07:00 y las 20:00 y según la cercanía al lago de Bled el precio puede variar entre 50 céntimos y 2 euros por hora.

Como ya os hemos comentado, nosotros disponíamos de parking en el hotel, pero justo enfrente había un supermercado con un parking al aire libre bastante grande.

Nos pareció que el parking no estaba regulado de ninguna manera ni por tiempo ni por parkimetro, así que si vais con coche a Bled y no encontráis sitio para donde dejarlo podéis intentar aparcarlo gratis ahí y son solo 10 minutos andando al lago.

¿Qué hacer en un día en Bled?

Nosotros llegamos a Bled cerca de las 11 de la mañana y, por supuesto, nos recibió lloviendo. Por un momento pensábamos en desviarnos al lago Bohinj que según las apps del tiempo estaba soleado, pero llevábamos 4 horas en el coche y nos dio un poco de pereza añadirle otra.

Entre que hicimos el check in, dejamos las maletas y compramos algo en el supermercado para la cena y el desayuno del día siguiente comenzó a clarear, aunque todas las previsiones del tiempo decían que no iba a parar en todo el día.

Visitar el Castillo de Bled

En Bled se encuentra el castillo más antiguo de Eslovenia, que data del siglo XII y está situado sobre una gigantesca roca a 130 metros sobre el nivel del lago. Nuestra intención era subir andando, pero como no nos fiábamos del tiempo cogimos el coche y tardamos 5.

Cuando estábamos llegando al castillo nos desviaron a otro parking que estaba en la parte de abajo porque el de arriba estaba lleno. Si pensáis coger el coche para llegar al castillo tened en cuenta que las plazas del parking de arriba están bastante limitadas, y si tenéis que dejar el coche abajo al final no os estaréis ahorrando la parte más dura que es la cuesta. Nuestra recomendación es que vayáis dando un paseíto desde el pueblo, que se tarda entre 15 y 20 minutos.

La entrada de adultos al castillo cuesta 11€, y con carnet de estudiante son 8€. Merece la pena sobre todo por las vistas que ofrece. Desde que habíamos llegado a Bled era la primera vez que veíamos el lago y nos quedamos alucinados.

Además de las vistas al lago de Bled y a los picos alpinos, el castillo también ofrece una parte interior con exposiciones e información sobre la zona. Nosotros no nos entretuvimos mucho dentro, pero además del museo se puede la tradicional imprenta manual y la bodega del castillo.

Castillo Bled

El castillo tiene dos patios con alturas diferentes. En el primer patio hay un bar con una terracita estratégicamente situada con vistas al lago y donde había bastante gente cuando llegamos. En la segunda altura ya se estaba mejor y se podía disfrutar de las vistas más tranquilamente.

Vistas de Bled

A la isla de Bled en Pletna

Una vez que terminamos de ver el castillo teníamos pensado hacer la ruta andando bordeando el lago, que habíamos leído que era muy bonita y se tardaba aproximadamente una hora y media, pero se estaba empezando a nublar otra vez así que decidimos dejarlo.

Bajamos con el coche al pueblo y lo dejamos de nuevo en el hotel. Desde ahí fuimos andando al lago en busca de un embarcadero con algún barquito que nos acercarse hasta la Isla de Bled. Estos tradicionales botes que te cruzan hasta la isla reciben el nombre de Pletna y nos costó 14€ ida y vuelta a cada uno. Lo cogimos desde el embarcadero que más cerca nos pillaba por lo que no comparamos precios.

También podéis alquilar un bote y remad vosotros mismos, pero con el tiempo así optamos por la primera opción que iba techada. El trayecto en el barco dura una media hora y los propios “pletnarji” te llevan remando de pie. La profesión de estos remeros se remonta al siglo XVI y es muy respetada entre los habitantes de Bled, por su transmisión de generación en generación.

Pletna-Bled

En la isla te dejan media hora. Te da tiempo de sobra para ver la Iglesia de la Asunción, darle la vuelta a la isla y hacerte unas fotos increíbles con el lago de fondo.

Vistas-Bled

En todas las guías se habla de los 99 escalones que tienes que subir para llegar hasta la Iglesia. Sin embargo, nosotros subimos bastantes menos porque cogimos el Pletna en otro embarcadero diferente donde lo suele coger todo el mundo y este nos dejó en la parte de atrás de la isla. Al principio no nos dimos cuenta, pero una vez que fuimos andando bordeando el islote, nos topamos con la famosa escalera y ya lo entendimos.

Tocar la “campana de los deseos”

Otro pequeño detalle que se puede hacer en la isla es tocar la campana de la iglesia de la Asunción por el módico precio de 6€. La leyenda cuenta que si pides un deseo cuando tocas la campana, este se cumplirá.

La campana de los deseos, según cuenta la leyenda, fue un regalo del Papa de Roma a la isla después de conocer la historia de la viuda Poliksena, la señora del lago de Bled que tras la desaparición de su marido mandó construir una campana fundiendo toda su riqueza para que sonara en su honor. Mientras la campana era trasladada a la isla, una tormenta hundió el barco y con él la campana. Cuenta la historia que de vez en cuando sigue sonando y, de hecho, el día de Navidad se celebra un evento muy especial en el que los buceadores la sacan y demuestran que realmente se encuentra ahí.

Lago Bled

Podríais pensar que por ese dinero poca gente paga por tocar la campana, sin embargo, en el rato que estuvimos se escuchó repicar bastante a menudo, y es toda una tradición para los novios que se casan en la isla.

Cuando terminamos con la isla, nuestro pletnarji nos trajo de nuevo remando hasta el pueblo y buscamos un sitio para comer.

Baño en el lago de Bled

El lago de Bled tiene como zonas de playa donde se puede bañar, tomar el sol, y hacer actividades de agua. Nosotros teníamos intención de bañarnos en el lago de Bled después de comer, pero al final nos decantamos por ir al hotel a descansar y salir más tarde. Y menos mal, porque hubo una tormenta eléctrica que nos pilló justo entrando por la puerta.

Paseo nocturno imprescindible

Hacia las 8 de la tarde ya había escampado y volvimos a salir con intención de ver el pueblo de noche. Si vais a Bled, no dejéis de perderos el pueblo por la noche, que se convierte en un sitio increíble, con todo iluminado reflejado en el lago.

Bled Noche

Festival Bled Days and Bled Night

Por el camino, nos encontramos un festival con un escenario y muchos puestecillos de comida y allí que nos quedamos. Al principio no sabíamos de que se trataba, pero más tarde descubrimos era el festival de verano “Bled Days and Bled Night”, que siempre se celebra el penúltimo fin de semana de julio, y en el que la ciudad se llena de actividades que van desde una feria de artes y artesanías hasta conciertos al aire libre.

Nosotros os recomendamos que intentéis cuadrar vuestro viaje a Bled con este evento, porque cuenta con un espectáculo que en las fotografías es imposible de imaginar pero en persona de verdad que no lo olvidaréis.

En cuanto comenzó a oscurecer empezaron a salir barcos por el lago que iban dejando velas caseras metidas en cáscaras de huevos que se quedaban flotando en el agua.

Festival velas bled

En total dejan 15.000 velas en el agua, que son fabricadas por el ciudadano local Andrej Vidic que las prepara durante algunos meses. La pastelería Zima, conocida por su tradicional “Pastel de Crema de Bled”, suministra las cáscaras de huevo.

El lago se empezó a llenar enseguida de las miles de velas que iban soltando los barcos dejando una imagen increíble. Sabíamos que en algún momento habría fuegos artificiales, pero de nuevo empezaba a llover y aún estábamos sin cenar, así que nos fuimos al hotel y nos quedamos con las ganas de ver el final.

Al día siguiente nos tocaba madrugar para empezar nuestra ruta por Croacia, pero Bled nos gustó tanto que decidimos alargar un poco más nuestra parada en Eslovenia y visitar el desfiladero de Vintgar Gorje por la mañana, antes de poner rumbo a Zadar.

Actividades en Bled



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