Vivimos aquí desde hace muchos años y ya hemos perdido la cuenta de las veces que amigos y familia nos han preguntado qué ver en Viena en tres días. Así que por fin nos hemos decidido a escribir este artículo para ayudaros a preparar vuestro viaje y exprimir al máximo vuestro tiempo.
No es una lista de imprescindibles sin más, sino el recorrido que hacemos nosotros cuando alguien viene a vernos, ordenado para caminar sin dar rodeos y con las paradas para comer bien por el camino.
En este artículo te contamos qué ver en Viena en 3 días con un itinerario día a día, además de cómo llegar desde el aeropuerto, cómo moverte por la ciudad y dónde comer comida típica de verdad.
Índice
- 1 Información sobre Viena
- 2 Pagar en Viena: efectivo o tarjeta
- 3 Tiempo en Viena: mejor época para viajar
- 4 Seguro para viajar a Viena
- 5 ¿Cómo llegar a Viena?
- 6 Transporte en Viena: cómo moverse por la ciudad
- 7 Vienna City Card y Vienna Pass
- 8 ¿Dónde dormir en Viena?
- 9 Mejores free tours en Viena
- 10 Itinerario rápido de Viena en 3 días
- 11 Día 1. El centro histórico a pie
- 11.1 Votivkirche
- 11.2 Universidad de Viena
- 11.3 Ayuntamiento (Rathaus) y Burgtheater
- 11.4 Parlamento
- 11.5 Museos gemelos
- 11.6 Hofburg
- 11.7 Biblioteca Nacional (Sala de Gala)
- 11.8 Kohlmarkt y Graben
- 11.9 Catedral de San Esteban (Stephansdom)
- 11.10 Comer un Schnitzel en el Figlmüller
- 11.11 Ópera de Viena
- 11.12 Karlsplatz y Naschmarkt
- 11.13 Stadtpark
- 11.14 Cenar en el Kolar
- 12 Día 2. Los palacios
- 13 Día 3. Prater y, a elegir, río o mirador
- 14 Los cafés vieneses
- 15 ¿Dónde comer en Viena?
- 16 Excursiones y visitas guiadas desde Viena
- 17 Turismo responsable en Viena
- 18 Preguntas frecuentes sobre Viena en 3 días
- 19 ¿Te ayudamos a organizar tu viaje?
Información sobre Viena
Viena es la capital de Austria y, con casi dos millones de habitantes, la ciudad más grande del país. Fue durante siglos el centro del Imperio austrohúngaro y de la dinastía de los Habsburgo, y eso se nota en todo lo que vas a ver, desde palacios enormes, hasta avenidas monumentales y una cantidad de museos que no te da la vida para verlos todos.
Es una ciudad muy fácil de visitar. El centro histórico es Patrimonio de la Humanidad, se recorre andando, el transporte público es puntual y limpio, y es una de las capitales más seguras de Europa. Lleva años apareciendo entre las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, y viviendo aquí entendemos por qué.
Pagar en Viena: efectivo o tarjeta
Una de las cosas buenas de viajar a Austria desde España es que se paga en euros, así que no tienes que cambiar nada ni preocuparte por comisiones de cambio.
Lo que sí sorprende a mucha gente es que Austria sigue siendo un país bastante de efectivo. En el centro, hoteles y museos podéis pagar con tarjeta sin problema, pero hay panaderías, puestos de salchichas, cafés de barrio y algún Heuriger donde solo aceptan efectivo o te ponen mala cara si sacas la tarjeta para un café. Nuestro consejo es que llevéis siempre algo de suelto encima.
Y otro aviso práctico que conviene tener claro desde el primer día, porque pilla a mucha gente. Los supermercados cierran sobre las 20:00 de lunes a viernes y los sábados sobre las 18:00, y los domingos no abren. Si llegáis tarde o queréis comprar algo para el desayuno, hacedlo con tiempo, porque después solo quedan abiertos algunos comercios de las estaciones grandes como Hauptbahnhof o Westbahnhof.
Si viajas mucho, nosotros usamos la tarjeta N26 para pagar y sacar dinero sin comisiones, y te contamos nuestra experiencia en el artículo que le dedicamos.
Tiempo en Viena: mejor época para viajar
Viena tiene cuatro estaciones muy marcadas y cada una cambia bastante la ciudad, así que la mejor época depende de lo que busques.
- Invierno. Puede nevar y hace frío de verdad, pero es cuando la ciudad se llena de mercadillos de Navidad, que son de los más bonitos de Europa. Si viajas en estas fechas, te contamos todos en nuestro artículo sobre los mercadillos navideños de Viena.
- Primavera. Para nosotros, de las mejores épocas. Los parques y jardines de los palacios están en flor, se puede pasear por el Danubio y empieza la temporada de alquilar barcas. Buen tiempo sin las aglomeraciones del verano.
- Verano. Hace bastante calor y la ciudad se llena de eventos, terrazas y planes al aire libre. Es cuando más vida hay en la Donauinsel y en los bares junto al agua.

- Otoño. Menos turistas, temperaturas agradables y es la temporada de los Heuriger, las tabernas de vino nuevo de las afueras. Los parques como el Prater se ponen de color naranja espectacular.
Seguro para viajar a Viena
Aunque Viena esté en Europa y viajes con la Tarjeta Sanitaria Europea, contar con un seguro de viaje sigue siendo muy recomendable. La Tarjeta Sanitaria te cubre la asistencia pública básica, pero no cosas como cancelaciones, retrasos de vuelo, robos o pérdida de equipaje, que son justo las incidencias más habituales en una escapada de fin de semana.
Nosotros solemos viajar con Heymondo, que ofrece asistencia en español y gestión cómoda desde su app. Además, por ser lectores del blog, puedes contratarlo con un 5 % de descuento desde nuestro enlace.
¿Cómo llegar a Viena?
Desde España hay vuelos directos a Viena durante todo el año. Las opciones habituales son Ryanair, con precios más económicos, y Iberia, que suele salir desde Madrid.
Si eres menor de 30 años, échale un ojo a nuestro artículo sobre Iberia Joven, porque puedes conseguir más de un 10 % de descuento en tus vuelos.

Para comparar precios entre compañías, puedes usar el buscador de vuelos de Booking.
Y un truco de los que vivimos aquí. Si no encuentras vuelo a buen precio, mira también el aeropuerto de Bratislava, que está a poco más de una hora de Viena en autobús y a veces salen billetes bastante más baratos, sobre todo con compañías de bajo coste.
Transporte en Viena: cómo moverse por la ciudad
Del aeropuerto al centro
Nuestra recomendación es clara: coge el tren S7. Te deja en el centro en unos 25 minutos y es la opción más barata, en torno a 4-5 € por trayecto (comprueba el precio del día en la web de ÖBB). Hay un tren rápido, el CAT, que hace lo mismo en unos 16 minutos pero cuesta tres veces más. Para nueve minutos de diferencia, a nosotros no nos compensa.
Algo que mucha gente no sabe y que viene muy bien: el S7 no para solo en el centro, hace varias paradas dentro de la ciudad. Las dos más útiles son Wien Mitte/Landstraße, la más céntrica y donde enlazas con el metro U3 y U4, y Praterstern, que conecta con el U1 y el U2 y está justo al lado del Prater. Si tu hotel cae por esa zona, bajarte directamente en Praterstern te ahorra un transbordo.
Y ojo con esto, que es el error más habitual, porque el aeropuerto está fuera de la zona tarifaria de Viena y tu tarjeta de transporte urbana no cubre este trayecto. El billete del S7 se paga aparte, tanto a la ida como a la vuelta.
Billetes y tarjeta de transporte
El centro lo harás casi todo andando, pero para los palacios y el Prater el metro te va a venir de perlas. Lo más cómodo es una tarjeta de transporte por el número de horas que necesites (24, 48 o 72 h), con la que usas metro, tranvía y autobús sin límite.
Se compra directamente en las máquinas de cualquier estación de metro, que tienen idioma en español. Acuérdate de validarla la primera vez que la uses, porque no hay tornos y los revisores pasan.
Bicicleta
Viena es una ciudad muy llana y con carril bici por casi todas partes, así que alquilar una bici es una opción estupenda, sobre todo para la zona del Danubio y la Donauinsel.
El servicio público de la ciudad es WienMobil Rad, que funciona con la app de WienMobil. Hay estaciones repartidas por todo Viena, así que podéis coger la bici en un punto y dejarla en otro sin tener que volver al mismo sitio.
Vienna City Card y Vienna Pass
Aquí hay una confusión muy habitual que conviene aclarar antes de gastarte el dinero, porque son dos tarjetas distintas con nombres parecidos.
- La Vienna City Card es la del transporte público. Incluye metro, tranvía y autobús ilimitados durante 24, 48 o 72 horas, más descuentos en museos, restaurantes y tiendas.
- El Vienna Pass es la de las entradas. Incluye el acceso a más de 90 atracciones, entre ellas Schönbrunn, el Hofburg y el Belvedere, además del autobús turístico.
¿Merece la pena alguna? Nuestra opinión sincera es que si vas a seguir un itinerario como este, con la tarjeta de transporte normal de las máquinas te sobra, porque el centro lo haces andando y solo usas el metro para los palacios y el Prater. El Vienna Pass solo compensa si tienes pensado entrar a muchos museos y palacios en pocos días, así que échale un número antes de comprarlo.
¿Dónde dormir en Viena?
Una de las ventajas de vivir en Viena es que ya tenemos casa aquí 😅, así que no solemos usar hoteles. Aun así, sí podemos daros algunas recomendaciones basadas en alojamientos bien valorados y bien ubicados entre los viajeros que visitan la ciudad.
A la hora de buscar alojamiento, os recomendamos que incluya desayuno, ya que el café y los desayunos en bares suelen ser bastante más caros que en España.
- 🏨 25hours Hotel beim MuseumsQuartier (****) — Presupuesto alto. Hotel de diseño moderno y artístico en el distrito 7, muy cerca del MuseumsQuartier. Perfecto para quienes buscan algo diferente con ambiente joven, y tiene una azotea con muy buenas vistas.
- 🏨 Hotel Savoyen Vienna (****) — Presupuesto medio-alto. Situado junto al Palacio Belvedere, en el distrito 3, combina elegancia clásica con buena comunicación en tranvía y metro. Ideal si queréis algo confortable sin lujo extremo, y además está muy cerca del tren del aeropuerto.
- 🏨 Meininger Hotel Wien Downtown Sissi (***) — Presupuesto medio-bajo. Es uno de los más conocidos entre los españoles que vienen a Viena. Moderno y funcional, con buena conexión en transporte público y precios razonables.
Zonas para alojarse en Viena
Más que un hotel concreto, lo que de verdad importa es la zona. Nuestro consejo es que tengas una parada de metro cerca, porque con eso ya te mueves por toda la ciudad sin problema.
Nuestras zonas favoritas son el distrito 1 (el centro histórico, lo más céntrico pero también lo más caro), el distrito 7 (con ambiente joven, tiendas y buenos restaurantes, junto al MuseumsQuartier) y el distrito 9, tranquilo y bien comunicado.
Y un consejo práctico: si te alojas cerca de Wien Mitte, tienes el tren del aeropuerto a mano, lo que te ahorra transbordos con las maletas el día de llegada y el de vuelta.
Mejores free tours en Viena
Si es tu primera vez en la ciudad, un free tour es una forma muy buena de situarte y de que alguien te cuente la historia de los edificios que vas a ver. Se paga con propina al final, según lo que te haya gustado.
El más habitual es el free tour por Viena, que recorre el centro histórico, dura entre dos y dos horas y media y es en español. Hay también un free tour nocturno, aunque este es en inglés.
Y si buscáis algo más temático, dos que nos parecen buenas opciones son el tour de Sissi por el Palacio de Hofburg, para quien le interese la historia de los Habsburgo, y el tour de los misterios y leyendas de Viena, que va por el lado más oscuro y curioso de la ciudad.
Itinerario rápido de Viena en 3 días
Si tienes poco tiempo, este sería un resumen rápido de la ruta por Viena que hacemos siempre:
| Día | Zona | Lugares principales |
|---|---|---|
| Día 1 | Centro histórico | Ringstrasse, Votivkirche, Universidad, Ayuntamiento, Parlamento, museos gemelos, Biblioteca Nacional, Hofburg, catedral de San Esteban, Ópera, Karlsplatz, Naschmarkt, Stadtpark |
| Día 2 | Palacios | Schönbrunn, Gloriette, Belvedere, Hundertwasserhaus, canal del Danubio, Schwedenplatz |
| Día 3 | Prater y alrededores | Prater, Kugelmugel, Schweizerhaus y, a elegir, Donauinsel o mirador del Kahlenberg |
Este itinerario combina el centro monumental, los grandes palacios y una parte más local y relajada, así que es una forma bastante equilibrada de conocer la ciudad si solo tienes tres días.
Más abajo te contamos qué ver cada día con más detalle y algunos consejos que solo se aprenden viviendo aquí.
Día 1. El centro histórico a pie
El primer día es el más andarín y prácticamente no necesitas transporte. La idea es rodear el casco histórico siguiendo la Ringstrasse, la gran avenida circular que sustituyó a las antiguas murallas, y meterse hacia dentro por las calles peatonales.
Nosotros solemos empezar en Schottentor, que tiene parada de metro (U2) y de varios tranvías.
Votivkirche
Según sales de Schottentor ya te encuentras de frente con la Votivkirche, una iglesia neogótica de dos torres gemelas de 99 metros que es de los edificios más bonitos de la ciudad. Se levantó como agradecimiento por que el emperador Francisco José sobreviviera a un intento de asesinato en 1853.

Acuérdate de esas dos torres, porque dentro de un rato entenderás por qué te lo decimos. Si quieres verla por dentro, ten en cuenta que los lunes está cerrada al público.
Y si os coincide, dentro hacen un espectáculo de luz y sonido de media hora que tiene muy buenas valoraciones.
Universidad de Viena
Si te pones de frente a la Votivkirche, gira hacia la izquierda por la Ringstrasse y camina por la acera en dirección de los edificios grandes. Enseguida llegarás al edificio principal de la Universidad de Viena, que se puede entrar a ver gratis. El patio interior con arcadas es precioso y casi nadie entra, aunque no hace falta dedicarle mucho tiempo.
Está abierto de lunes a sábado y cierra los domingos, y aunque haya clase puedes pasar sin problema, solo hay que entrar en silencio.
Ayuntamiento (Rathaus) y Burgtheater
Sigue caminando por la misma acera y enseguida verás aparecer a mano derecha el Ayuntamiento (Rathaus), con su fachada de cuento y la plaza delante, la Rathausplatz. Casi seguro que te la encuentras montada con algo, porque son 8.500 m² que se usan para eventos casi todo el año.
Los principales son el mercadillo de Navidad, que es el más famoso de la ciudad y de Austria; el Wiener Eistraum, una pista de patinaje sobre hielo enorme que se monta de mediados de enero a principios de marzo y que además tiene caminos de hielo que se meten por el parque; el Film Festival, un cine de verano al aire libre gratuito con conciertos y proyecciones de ópera y música clásica que se celebra en julio y agosto.
Justo enfrente, cruzando el Ring, tienes el Burgtheater, el Teatro Nacional de Austria. Aunque no entres, el edificio merece la parada, porque es el escenario de teatro hablado más grande de Europa y el más importante en lengua alemana. Lo fundó María Teresa en 1741 porque quería un teatro cerca de palacio, y aquí se estrenaron tres óperas de Mozart, entre ellas Las bodas de Fígaro. Un detalle que engancha con el día 2, las escaleras interiores están pintadas por Gustav Klimt, su hermano Ernst y Franz Matsch.
Y ya que estás ahí, gírate y vuelve a fijarte en la torre central del Ayuntamiento, porque tiene trampa. El emperador Francisco José puso como condición que ninguna torre del nuevo Ayuntamiento superase los 99 metros de las torres de la Votivkirche, esa misma iglesia por la que has pasado al empezar el paseo.
El arquitecto, Friedrich von Schmidt, obedeció y proyectó la torre de 98 metros. Pero después le colocó encima al Rathausmann, una figura de caballero de 5,4 metros con la bandera de la ciudad, y con ella el conjunto llega a los 103,3 metros. Es decir, cumplió la norma y se la saltó a la vez.
Desde abajo el Rathausmann se ve pequeñísimo, pero en el Rathauspark, el parque que hay justo al lado, tienen una copia a tamaño real a pie de calle y merece la pena acercarse para hacerse una idea de lo enorme que es. Pesa más de media tonelada y su armadura está inspirada en la del emperador Maximiliano I.
Parlamento
Continúa por el Ring otros cinco minutos y llegas al Parlamento, con su fachada de templo griego y la fuente de Palas Atenea delante. La referencia a Grecia no es casual, sino un guiño a la cuna de la democracia.
Y aquí va un plan que muy poca gente conoce: se puede entrar gratis con visita guiada. Las hay de lunes a sábado, duran alrededor de una hora y son completamente gratuitas, pero las entradas salen con 28 días de antelación.

Museos gemelos
Si cruzas de acera tienes la entrada al parque Volksgarten por si quieres asomarte, pero te recomendamos continuar por la misma acera hasta los museos gemelos.
Se abre entonces a mano derecha la Maria-Theresien-Platz, la plaza donde están el museo de Historia del Arte (Kunsthistorisches) y el de Ciencias Naturales (Naturhistorisches). Son idénticos por fuera y están uno frente al otro, con la estatua de María Teresa en medio.

Si te gustan los museos, el de Ciencias Naturales es espectacular y el de Historia del Arte tiene una de las colecciones más importantes de Europa, con obras de Rubens, Velázquez y Vermeer. Si vais a entrar, podéis coger la entrada al Kunsthistorisches.
Hofburg
Una vez vista la plaza, cruzaremos el Ring de nuevo y pasaremos bajo la puerta de arcos, la Äußeres Burgtor, hacia la Heldenplatz (la plaza de los Héroes). Aquí han tenido lugar muchos acontecimientos importantes, y el más recordado es el discurso en el que Adolf Hitler anunció la anexión de Austria a la Alemania nazi el 15 de marzo de 1938, ante una multitud enorme.
Esto ya son los aposentos del Hofburg, el palacio de invierno. Y conviene aclarar algo que despista a mucha gente, porque el Hofburg no es un edificio como tal, sino un complejo enorme de 2.600 estancias repartidas en 18 alas, con patios encadenados que se van atravesando. Dentro hay museos, una capilla, una iglesia, la Escuela Española de Equitación, la Biblioteca Nacional e incluso el despacho del Presidente de Austria.
Fue la residencia de los Habsburgo durante más de 600 años (la de verano era Schönbrunn, que verás el día 2), y empezó siendo una fortaleza medieval del siglo XIII hasta convertirse en el centro del poder del imperio.
Si vas a entrar a algo, la visita estrella es la que combina los Apartamentos Imperiales, el Museo Sisi y la Colección de Plata. Aquí vivieron Francisco José y la emperatriz Isabel, y el museo cuenta su historia más allá del mito romántico de las películas, con su obsesión por la belleza y la delgadez, su rebeldía ante la vida en la corte, sus viajes constantes y su asesinato en Ginebra en 1898.
Se ven vestidos, joyas y objetos personales suyos. Aparte, y con entrada independiente, está el Tesoro Imperial, donde se guarda la corona del Sacro Imperio Romano Germánico.
Otra cosa que está dentro del Hofburg y que a mucha gente le sorprende es la Escuela Española de Equitación, famosa por sus caballos lipizzanos. Se puede ver el entrenamiento o un espectáculo si os interesa.
Si quieres entrar al Museo Sisi, te recomendamos comprar la entrada con antelación si viajas en verano, porque las colas en temporada alta se alargan bastante.
Biblioteca Nacional (Sala de Gala)
Dentro del propio Hofburg, en la Josefsplatz, está la entrada a la Sala de Gala de la Biblioteca Nacional. Es fácil pasar de largo porque desde fuera no parece nada, así que busca el cartel de Prunksaal.
Este es uno de esos consejos que damos siempre, sobre todo si hace mal tiempo. Es una sala barroca de 80 metros de largo forrada de libros hasta el techo y que merece muchísimo la pena entrar.

Abre todos los días de 9:00 a 18:00, y los jueves alarga hasta las 21:00. La entrada es de pago, y si preferís que os cuenten la historia del sitio existe una visita guiada en español.
Un consejo que os va a cambiar la visita, id a primera hora, sobre las 9:00 cuando abre, porque a partir de media mañana se llena bastante y es un sitio donde apetece estar tranquilo.
Kohlmarkt y Graben
Saliendo del Hofburg hacia el centro entras en la zona peatonal, primero por el Kohlmarkt, la calle de las tiendas de lujo y de la pastelería Demel, y después por el Graben, donde está la columna de la peste. Es la parte más animada del centro y desde ahí ya se ve la torre de la catedral al fondo.
Si pasáis por el Demel, no os sentéis a hacer cola. Tienen una ventanilla a la calle donde venden el Kaiserschmarrn para llevar y se ve a través del cristal cómo lo preparan, y os lo contamos con más detalle en el apartado de dónde comer. Es un poco caro pero la verdad es que está buenísimo.
Catedral de San Esteban (Stephansdom)
Siguiendo el Graben llegas a la catedral de San Esteban, el corazón de la ciudad y el edificio más alto de Viena con sus 136 metros.

Aquí conviene aclarar una duda muy habitual. Se accede gratis al interior para verla, pero recorrerlo por completo, subir a las torres o bajar a las catacumbas hay que pagar.

Si quieres vistas, hay que elegir torre. A la torre sur se sube por 343 escalones de escalera de caracol y desde arriba se ve la ciudad en todas direcciones, desde el Hofburg y el Rathaus hasta el Prater y el Danubio. El mirador es estrecho y con solo cuatro ventanas pequeñas, pero suele haber mucha menos gente.

A la torre norte se sube en ascensor, es más baja y solo se ve hacia el norte y el este, aunque el mirador es más amplio y al aire libre. Ahí está además la campana Pummerin, una de las más grandes de Europa.

Comer un Schnitzel en el Figlmüller
Después de este paseíto ya debería ser la hora de comer, así que este es el momento del clásico Schnitzel en el Figlmüller, que está justo detrás de la catedral. Pero léelo bien antes, porque es el error que vemos cometer a todo el mundo.

El Figlmüller de Wollzeile cierra lunes y martes y no admite gente sin reserva, así que si vas esos días o sin mesa reservada te vas a quedar fuera. Su otra sucursal, la de la Bäckerstraße, sí suele aceptar cola, y está a cinco minutos andando.
Ópera de Viena
Después de comer, baja por la Kärntner Straße, la otra gran calle peatonal, que sale de la plaza de la catedral y te deja un poco más adelante en la Ópera de Viena, uno de los teatros de ópera más importantes del mundo y donde cada año se celebra el famoso Baile de la Ópera (que no el concierto de Año Nuevo como piensa mucha gente).

Se puede visitar por dentro, y si os interesa hay una visita guiada que combina la Ópera con el centro de la ciudad.
Karlsplatz y Naschmarkt
Desde la Ópera, cruzando el Ring, llegas a Karlsplatz, donde está la Karlskirche, la iglesia de San Carlos Borromeo, con su cúpula verde y las dos columnas talladas que la flanquean.
Dentro de esta misma iglesia se hacen conciertos de Vivaldi, que es una forma muy vienesa de acabar el día si os gusta la música clásica. Otras opciones buenas son el concierto de Mozart en el Musikverein, que es la sala donde se toca el Concierto de Año Nuevo, o el concierto en la iglesia de San Pedro.
Justo al lado, cruzando la plaza, empieza el Naschmarkt, el mercado más famoso de la ciudad, que si te queda tiempo merece un paseo entre puestos de especias, quesos y comida de medio mundo.
Eso sí, el Naschmarkt cierra los domingos, así que si tu primer día cae en domingo, sáltatelo directamente.
Stadtpark
Para terminar el día, desde Karlsplatz puedes seguir un rato por el Ring hasta el Stadtpark, el parque de la ciudad, donde está la famosa estatua dorada de Johann Strauss.
En primavera y verano merece bastante la pena, porque está lleno de flores y de gente sentada por el césped. Si vas en invierno o con el tiempo justo, es la parte más prescindible del día.
Cenar en el Kolar
Para cenar sin gastar mucho, nuestro sitio es el Kolar, muy cerca del Graben. Hacen una especie de pan de pita relleno buenísimo y nuestra favorita es la del póster, la del chocolate jaja, pero tienen un montón de opciones, como si fueran sabores de pizzas.
Eso sí, no cogen reservas, así que si vas un fin de semana conviene llegar temprano.
Día 2. Los palacios
El segundo día lo dedicamos a los dos grandes palacios de Viena. Es más intenso de lo que parece, porque si entras a los dos por dentro vas a ir con el tiempo justo. Si prefieres tomártelo con calma, quédate solo con los jardines.
Palacio de Schönbrunn
Empieza por el Palacio de Schönbrunn, la residencia de verano de los Habsburgo. Tiene 1.441 habitaciones y es Patrimonio de la Humanidad.
Puedes entrar pagando, y aquí va el consejo más útil de todo el día, reserva la entrada online, porque las colas en temporada alta son largas y se pierde muchísimo tiempo incluso pueden estar agotadas si son días festivos. La opción más cómoda es la visita guiada con entrada sin colas.
Si no quieres entrar al palacio, los jardines son gratis y ya son espectaculares por sí solos.

El recinto es enorme, así que si vais con niños o con poca energía, existe la opción de la entrada al palacio con tren turístico para moveros por los jardines sin caminarlo todo. Y dentro del recinto está también el Museo de Carruajes Imperiales, con los carruajes que usaba la familia imperial.
Gloriette
Dentro del jardín de Schönbrunn, te recomendamos subir hasta la Gloriette, el arco que corona la colina, porque las vistas del palacio con la ciudad detrás valen la pena.
Lo único es que se sube una buena cuesta, así que ve con calzado cómodo. Arriba hay una cafetería por si necesitas parar a tomar algo.
Palacio del Belvedere
Antes de nada, un aviso sobre las distancias, porque del Schönbrunn al Belvedere hay entre seis y siete kilómetros de un extremo a otro de la ciudad, así que este tramo no se hace andando y hay que cogerse el metro o el tranvía. Con tu tarjeta de transporte ya lo tienes cubierto.

El Palacio del Belvedere son en realidad dos palacios con un jardín entre ellos. Dentro está la joya que casi todo el mundo viene a ver, “El beso” de Gustav Klimt, y para verlo necesitas la entrada al museo. Si preferís que os expliquen las obras, también hay visita guiada en español.

Si no te apetece entrar, los jardines también se pueden pasear gratis y son una preciosidad, aunque lucen mucho más en primavera poruqe en invierno se ve bastante más desangelado.
Comer en el Salm Bräu
Justo al lado del Belvedere tienes el Salm Bräu, una cervecería donde comer comida austriaca contundente. Muy cómodo para no moverte del sitio después de los jardines. Hacen su propia cerveza.

Hundertwasserhaus
Después de comer, coge un autobús o tranvía hasta la Hundertwasserhaus, el edificio de viviendas más famoso del arquitecto Friedensreich Hundertwasser, con fachadas de colores, líneas torcidas y árboles saliendo de las ventanas. No se puede entrar porque es un edificio de vecinos, pero la fachada es lo que se viene a ver.

Enfrente hay un pequeño centro comercial del mismo diseñador, el Hundertwasser Village, que también merece un vistazo. Bajar al baño de ahí cuesta unos 0,80 € y es una pequeña experiencia en sí mismo, porque hasta los lavabos están decorados.

Y un consejo nuestro que vale oro si buscáis regalos. Para nosotros aquí están los mejores souvenirs de Viena, mucho más originales que los imanes y las tazas de Mozart del centro. Si tenéis que llevaros algo a casa, este es el sitio. Nosotros siempre compramos unos guantes con borreguito o calcetines para regalar en Navidad.

Paseo por el canal y cena en Schwedenplatz
Para volver, date el paseo por el canal del Danubio hasta Schwedenplatz. Es un paseo bonito, lleno de grafitis y bares a pie de agua.
En Schwedenplatz hay puestos de salchichas donde probar la típica Käsekrainer. A nosotros la que nos pierde es la de queso, aunque hay muchos tipos y todas están buenas. En Schwedenplatz da igual el puesto porque todos cumplen.
Día 3. Prater y, a elegir, río o mirador
El último día combina el parque de atracciones más famoso de la ciudad con una tarde a tu elección.
Prater
Por la mañana, el Prater, con su icónica noria, la Riesenrad, que funciona desde 1897 y es uno de los símbolos de Viena. La entrada al recinto es gratis y solo pagas las atracciones que uses, así que aunque no te subas a nada, pasear por ahí ya merece la pena. Si queréis subir a la noria, podéis coger las entradas por anticipado.

Kugelmugel
Dentro del propio Prater, busca un detalle curiosísimo que casi nadie encuentra, la Kugelmugel, una casa esférica que su creador declaró “república independiente” tras pelearse con las autoridades por los permisos de obra. Llegó a emitir sus propios pasaportes. Es de las cosas más raras y divertidas que vas a ver en la ciudad.

Comer codillo en el Schweizerhaus
Dentro del Prater está el Schweizerhaus, famoso por su codillo de cerdo (Stelze) y por su cerveza checa Budweiser tirada a la manera tradicional.
Consejo de peso, nunca mejor dicho. Las raciones son enormes, así que lo mejor es pedir para una persona menos de las que seáis, igual que se hace con las paellas. O sea, que si sois cuatro pedís codillo para tres y vais servidos de sobra.

Y algo importante si viajas en temporada de mercadillos, porque el Schweizerhaus cierra en invierno y suele abrir solo de marzo a finales de octubre. Fuera de esas fechas, este plan no te sirve, aunque tiene un restaurante al lado de los mismos dueños que tiene menos encanto pero que también ofrece buen codillo.
Opción 1: Danubio y Donauinsel
Para la última tarde tienes dos opciones y las dos nos gustan. Supongo que dependerá de la época optarás por una u otra.
La primera es daros una vuelta por el Danubio de verdad, y ojo aquí, que no es lo mismo que el canal por el que paseasteis el segundo día.

La zona de la Donauinsel, una isla artificial de 21 km en medio del río, está llena de bares junto al agua. En verano es donde se junta la gente los días que hace realmente calor. Se pueden alquilar barquitas y disfrutar del paseo viendo los edificios de oficinas más importantes como el de la ONU.

Para nosotros el mejor momento es el atardecer, cuando el cielo se pone naranja sobre el agua y se llena de gente sentada en la orilla.
Opción 2: Grinzing y el mirador del Kahlenberg
La segunda opción, nuestra favorita si hace buen día, es subir al Kahlenberg, el mirador desde el que se ve toda Viena. Se coge el autobús 38A desde la parada de Heiligenstadt (final de la línea U4) y en menos de media hora estás arriba.
Lo bueno de este trayecto es que el 38A atraviesa Grinzing, que es el barrio del vino de Viena y una de nuestras zonas favoritas de la ciudad. Es el distrito 19, está rodeado de viñedos y concentra unas treinta tabernas tradicionales, así que merece mucho la pena bajarse allí de camino o a la vuelta.

Esas tabernas son los conocidos como Heuriger, y son una institución en Viena. Solo pueden vender el vino de su propia cosecha, sirven comida casera austriaca (ensalada de patata, Schnitzel, gulash…) y muchas veces tienen música tradicional en directo.
Para saber si están abiertos hay un truco muy vienés. Si tienen una rama de pino colgando en la puerta, significa que el vino está listo y se puede entrar.
Nuestro plan para cerrar el día sería bajarnos en la parada Oberer Reisenbergweg, donde está el Zum Martin Sepp, cenar allí y luego volver a coger el 38A hasta Heiligenstadt.
Si os gusta andar, existe otra opción muy buena. Subís primero en el 38A hasta el Kahlenberg, disfrutáis de las vistas y luego bajáis caminando por el sendero número 1 entre los viñedos, que en un cuarto de hora os deja en la primera de una serie de Heuriger. Así os ahorráis la subida a pie y hacéis el paseo bonito cuesta abajo.
Y un dato que le da contexto al sitio, porque en esta colina tuvo lugar en 1683 la batalla de Kahlenberg, cuando las tropas otomanas fueron derrotadas tras el segundo sitio de Viena. Fue el momento en que se frenó su avance por Europa central.
Los cafés vieneses
Si hay algo que no podéis dejar de hacer en Viena es sentaros en un Kaffeehaus. La cultura del café vienés está reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, y no es para menos, porque aquí el café no es un sitio donde tomarte algo rápido, es casi un segundo salón de casa. Hay una palabra para eso, el Sitzfleisch, que es el derecho a quedarte horas leyendo el periódico con una sola taza sin que nadie te eche.
Y aquí va el consejo más útil que os podemos dar. En Viena no se pide “un café”, porque si lo hacéis os pueden traer un espresso solo en taza pequeña. Cada variante tiene su nombre:
- Melange: lo más parecido a un capuccino, mitad café y mitad leche espumada. Es el clásico y lo que pedimos casi siempre. Te lo recomendamos porque el capuccino suele ser parecido pero mucho más caro.
- Kleiner o Großer Brauner: café solo, pequeño o grande, con un poco de leche o nata aparte.
- Verlängerter: un espresso “alargado” con agua, parecido a un americano.
- Einspänner: café solo en vaso de cristal con una montaña de nata montada por encima.
- Franziskaner: como una Melange pero con nata montada.
Otra cosa que conviene saber, el vaso de agua que os traen con el café es gratis y forma parte del ritual, no os lo están cobrando aparte.
Sobre dónde ir, os damos nuestra opinión sincera. El Café Sacher y el Café Central son los más famosos y los más bonitos, pero también los más turísticos, con colas largas y precios altos (una Melange ronda los 6,50 € y un trozo de tarta puede irse a 7 €). Merecen la visita si os apetece el ambiente de época, pero no son los más auténticos.
Si preferís un café vienés de verdad, con marmol, camareros de chaleco y vieneses leyendo el periódico, el Café Prückel (junto al Stadtpark, con su decoración de los años 50) y el Café Sperl son mucho más de barrio y se agradece.
Y un aviso sobre la Sachertorte, que genera mucho debate. Es la tarta más famosa de Austria y hay que probarla, pero es bastante más seca de lo que uno espera, porque se sirve tradicionalmente con nata montada (Schlagobers) precisamente para compensarlo. A nosotros nos gusta más el Apfelstrudel o el Kaiserschmarrn del Demel.
¿Dónde comer en Viena?
Estos son los sitios a los que llevamos a la gente que viene a vernos, ordenados por lo que os apetezca comer.
Comida austriaca
- Salm Bräu — Junto al Belvedere, con su propia cerveza artesanal. El que os recomendamos en el día 2.
- Stiegl-Ambulanz — En el recinto del antiguo hospital general (Altes AKH), en el distrito 9. Tiene un patio enorme que en verano es una gozada y en Navidad monta su propio mercadillo. Las raciones son generosas.
- Café Bierbeisl Einstein — Está en la misma plaza del Ayuntamiento. Cocina vienesa clásica y abre todos los días hasta medianoche, que en Viena se agradece.
- Centimeter — Nuestro comodín cuando vamos con hambre de verdad. Es famoso por las raciones enormes servidas en bandejas y tablas, y por tener una carta de cervezas larguísima. Tiene varios locales, y los más prácticos son el de Stiftgasse (distrito 7, junto al MuseumsQuartier) y el de Lenaugasse, cerca del Ayuntamiento. Muy bien de precio para lo que ponen.
- Figlmüller — El Schnitzel más famoso de la ciudad. Recordad que cierra lunes y martes y que hay que reservar.
- Schweizerhaus — El codillo del Prater. Solo abre de marzo a octubre.
- Zum Martin Sepp — Heuriger tradicional de camino al Kahlenberg, para cocina típica y vino de la zona.
Salchichas (Würstelstand)
Comer en un puesto de salchichas de pie en la calle es una tradición vienesa en sí misma, y hay dos sitios que os recomendamos.
- El más famoso de la ciudad es el Bitzinger, que está justo delante de la Albertina, a un paso de la Ópera. Suele tener cola, abre hasta las cuatro de la mañana y lo que hacen es vaciar un trozo de baguette, meterle mostaza y encajar la salchicha dentro. Pedid la Käsekrainer, la de queso.

- La otra opción son los puestos de Schwedenplatz, que es donde acabáis el segundo día después del paseo por el canal. Ahí da igual el puesto, todos cumplen.
Desayunar o merendar
- Vollpension — Este nos encanta y no es solo por la comida. Es un café con un concepto muy bonito, porque las tartas las hacen abuelas y abuelos, que además atienden en el local. La decoración es como el salón de casa de tu abuela, con sofás y fotos antiguas, y el desayuno es buenísimo. Tienen local en Schleifmühlgasse (distrito 4) y otro en Johannesgasse, en pleno centro. Conviene reservar porque se llena.
Cenar barato
- Kolar — Nuestro sitio para cenar sin gastar, con los panes de pita rellenos. No cogen reservas, así que en fin de semana hay que llegar temprano.
Un dulce en la ventanilla del Demel
Y un plan que os recomendamos sí o sí. El Demel es una de las pastelerías históricas de Viena, de 1786, y fue proveedora oficial de la corte imperial. Para sentarse dentro hay que hacer cola, pero lo que mucha gente no sabe es que tienen una ventanilla que da a la calle donde venden el Kaiserschmarrn para llevar, así que os lo podéis comprar sin esperar nada.
El Kaiserschmarrn es el postre vienés por excelencia, una especie de tortita esponjosa desmenuzada en trozos, con azúcar glas y acompañada de compota de ciruela. Está buenísimo.
Y lo mejor es que desde la ventanilla podéis ver a través del cristal cómo lo van haciendo, que es un espectáculo en sí mismo. El Demel está justo entre el Hofburg y la catedral.
Excursiones y visitas guiadas desde Viena
Si os sobra algún día o volvéis con más tiempo, los alrededores dan muchísimo juego. Estas son nuestras escapadas favoritas, todas a un paso de la ciudad y con artículo propio en el blog:
- Ruta por el valle de Wachau
- Cascadas de Myrafalle
- Desfiladero de Johannesbachklamm
- Ruta de senderismo Ötschergräben
- Campo de concentración de Mauthausen
Y si preferís llevarlo organizado y sin conducir, estas son las excursiones más habituales:
Turismo responsable en Viena
Viena es una ciudad que se recorre muy bien a pie y en transporte público, así que es fácil visitarla de forma responsable. Un par de cosas que nosotros sí tenemos en cuenta:
- Los coches de caballos (Fiaker). Son una de las postales típicas del centro, pero nosotros no los cogemos ni los recomendamos. Los caballos pasan muchas horas sobre asfalto, en pleno tráfico y con calor en verano. La ciudad se ve mucho mejor caminando. Hay una campaña muy fuerte para que se prohíban.
Preguntas frecuentes sobre Viena en 3 días
Para lo esencial, sí. Tres días dan para el centro histórico, los dos grandes palacios y una tarde más relajada de parque y mirador. Si tenéis un cuarto día, nosotros lo dedicaríamos a los cafés históricos, a algún museo por dentro o a una escapada a los alrededores como el valle del Wachau.
Depende de tus planes. La Vienna City Card compensa si vas a usar mucho el transporte público, y el Vienna Pass tiene sentido si piensas entrar a varios museos y palacios, porque incluye más de 90 atracciones. Si tu plan es el de este itinerario, con la tarjeta de transporte normal de las máquinas te sobra.
Primavera y otoño son las más agradables. El invierno merece la pena por los mercadillos de Navidad, aunque hace bastante frío, y el verano trae mucho ambiente al aire libre pero también calor y más turistas.
En Austria la propina se da por hecho y no es opcional como en España. Lo normal es redondear o dejar entre un 5 y un 10 % en restaurantes y cafés. Se suele decir el total que quieres pagar al entregar el dinero, en lugar de dejar las monedas en la mesa.
No, y esto pilla a mucha gente. La gran mayoría de tiendas y supermercados cierran los domingos, incluido el Naschmarkt. Los museos y restaurantes sí abren, pero si necesitáis comprar algo, hacedlo el sábado. En las estaciones grandes como Hauptbahnhof o Westbahnhof sí hay algunos comercios abiertos.





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